A festejar a los compositores

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 Los compositores colombianos le han dado identidad al país con su invaluable legado cultural.

Por Uriel Ariza-Urbina

Si uno quiere conocer la historia de Colombia, debe buscarla en su música”, dijo una vez Gabriel García Márquez. No en vano su mítica Cien años de soledad fue considerada por él mismo como un vallenato largo escrito en prosa. Colombia es su música, porque cada composición es un relato de la historia, los sentimientos y los anhelos de una región, y por eso somos uno de los pueblos con más riqueza musical del mundo.Así ha sido desde los primeros cantos surgidos en el Caribe. “Debe prohibirse el bunde la víspera de las fiestas, porque al día siguiente nadie quiere ir a misa por estar fatigados y de mala gana”, le respondió en una carta en el siglo XVIII el Gobernador de Cartagena al Rey de España, por culpa de un baile y cantos provocadores e incitadores de parrandas.

Y los que salen del bunde
pasado un rato regresan
guardando cierta distancia
para no engendrar sospecha
.”

Poema musical del antioqueño Sinforoso Villa.

Cada época de nuestra historia está contada en su música. Guerras de independencia, guerras fratricidas, abolición de la esclavitud, nacimiento de la república, ideologías políticas, hasta nuestros días, marcados por la pandemia y la ampliación del repertorio en la composición musical.

Los primeros compositores solo necesitaron maderos, una caña de millo, una guacharaca de palma, el silbido sobre una hoja para parir cantos y mucha música que dejaron un importante legado a los cantautores de hoy. Se cantaba y se bailaba el romancero español, los rituales indios y de negros para acompañar la jornada del campo, y después de la Guerra de los Mil Días la composición estuvo marcada por las divisiones ideológicas.

“Ayer me echaron del pueblo

Mañana yo he de volver

Porque allí dejé mi rancho

Mis hijos y mi mujer”.

Ayer me echaron del pueblo, canción campesina del compositor José A. Morales.

Las primeras grabaciones y los programas radiales lanzaron primero los bambucos, pasillos y danzas, más tarde los porros, cumbias y bullerengues del Caribe, mientras el vallenato esperó su turno hasta los años 60 con un festival de acordeones que sacó del escondrijo a las leyendas de Alejo Durán, Luis Enrique Martínez, Abel Antonio Villa y Leandro Díaz.

“Voy hacerte una casa en el aire

solamente pa’ que vivas tú,

después le pongo un letrero muy grande

con nubes blancas que diga Ada Luz”.

La casa en el aire, composición vallenata de Rafael Escalona

De pronto hubo una proliferación de canciones en los cuatro rincones de la geografía nacional. Los compositores adquirieron renombre, pero necesitaban que sus creaciones se protegieran. Colombia se tuvo que ajustar a las normas internacionales para defender los derechos de autor. Así nació SAYCO en 1946, la entidad que hasta el día de hoy protege y hace respetar los derechos de miles de canciones del amplio y rico repertorio musical colombiano. 

“En la vereda Velandia del municipio de Saboyá

una cucharita e’ hueso me regalaron por amistad

y la cucharita se me perdió, la cucharita se me perdió”.

La cucharita, canto popular del compositor Jorge Velosa

En la Fonoteca de Señal Memoria hay un documento histórico que muestra cómo SAYCO se convirtió en el mejor aliado para los compositores. Hay una copia del disco SAYCO – Bodas de Plata, celebrando los 25 años de fundación, en 1971. 

“Este es mi llano compadre, llanero, sí soy llanero primo
Y el que quiera comprobarlo, que vaya pa’l Casanare y pregunte en la costa el Pauto”.

Llanero, sí soy llanero, canto pasaje del Cholo Valderrama.

Hoy los colombianos festejan a los compositores. Y los compositores exaltan a SAYCO, que a través de su respaldo y apoyo a los autores y compositores aglutinó a todos los sectores culturales del país y acercó a las regiones con la música.